¿Te duele tener relaciones sexuales? No es normal y sí tiene solución
Por Dr. Alejandro Bautista, Médico y Sexólogo (M.Sc.) · Tiempo de lectura: 8 min
La intimidad no siempre es como se muestra en películas o novelas. Muchas mujeres sienten dolor al tener relaciones y lo viven en silencio, pensando que es algo normal o que el problema está en ellas. Si tú también lo has sentido, este artículo es para ti.
¿Cuándo el dolor íntimo puede ser normal?
Durante los encuentros íntimos no debería existir dolor. A veces puede haber incomodidad o una molestia leve, asociada a la posición, al nivel de fuerza que se ejerza, o al tamaño de la pareja o del juguete usado. Pero cuando hablamos de dolor real — definido como una experiencia sensorial y emocional desagradable asociada a un daño real o potencial en los tejidos — ahí sí podemos considerar que hay un problema. Los dos cuadros más frecuentes son la dispareunia y el vaginismo.
¿Qué es la dispareunia?
Es el dolor genital persistente o recurrente al momento de tener intimidad, que puede ocurrir antes, durante o después del coito. Se clasifica en varios tipos:
- Superficial: dolor en la entrada vaginal o la vulva (por ejemplo, vulvodinia o infecciones).
- Profunda: dolor en zonas pélvicas internas (por ejemplo, endometriosis o enfermedad inflamatoria pélvica).
- Primaria: presente desde la primera relación sexual (himen rígido, vaginismo).
- Secundaria: aparece después de un periodo de actividad sexual sin dolor (por cirugía, parto o menopausia).
Las causas pueden ser psicológicas — como el síndrome de aversión al sexo, en el que se desarrolla rechazo, miedo o ansiedad hacia la intimidad, muchas veces por experiencias previas dolorosas — o estar asociadas a infecciones, enfermedades, traumas físicos (posparto, histerectomía) o el uso de medicamentos como los antidepresivos ISRS.
Tratamiento de la dispareunia según la causa
- Antibióticos si hay infección.
- Lubricantes e hidratantes vaginales.
- Terapia hormonal local, si estás en menopausia.
- Fisioterapia de suelo pélvico.
- Terapia sexual, individual o en pareja.
- Tratamiento farmacológico si hay ansiedad o depresión de fondo.
¿Qué es el vaginismo?
Es el dolor en la intimidad secundario a la contracción involuntaria de los músculos del tercio inferior de la vagina, que dificulta o imposibilita la inserción (coito, tampones o exámenes ginecológicos). Se clasifica en:
- Primario: presente desde el primer intento de penetración.
- Secundario: surge después de un periodo de actividad sexual sin dolor (tras parto, infecciones o trauma psicológico).
Causas del vaginismo
- Físicas: hipertonía del suelo pélvico (contracción muscular crónica) y enfermedades asociadas como endometriosis, vulvodinia o infecciones recurrentes.
- Psicológicas: miedo al dolor por experiencias previas, educación sexual represiva, o traumas como abuso sexual o violencia de pareja.
- Relacionales: conflictos de pareja o falta de comunicación.
Los síntomas típicos incluyen dolor agudo o ardor al intentar la penetración (descrito como "chocar contra un muro"), imposibilidad completa para la penetración en casos graves, y ansiedad anticipatoria con sudoración o taquicardia antes del contacto.
Tratamientos del vaginismo basados en evidencia
- Terapia cognitivo-conductual (TCC): psicoeducación para normalizar la respuesta sexual, y desensibilización sistemática mediante exposición gradual (primero con dedos, luego con dilatadores).
- Fisioterapia de suelo pélvico: ejercicios de relajación, respiración diafragmática y biorretroalimentación (biofeedback) para aprender a controlar la musculatura.
- Dilatadores vaginales: se comienza con el tamaño más pequeño (aproximadamente 1 cm) y se avanza progresivamente, siempre con lubricante a base de agua y sin forzar. El objetivo no es la rapidez, sino la adaptación progresiva del cuerpo y la mente — sesiones de 10 a 15 minutos, varias veces por semana, en un entorno relajado. Si hay dolor intenso, se retrocede al tamaño anterior.
- Terapia de pareja: para mejorar la comunicación y reducir la presión sobre la penetración.
- Fármacos en casos específicos: anestésicos tópicos como lidocaína al 2% para reducir el dolor inicial, o relajantes musculares en casos de hipertonía severa, siempre bajo indicación médica.
Si llevas tiempo con esta situación
Sé que puede darte vergüenza o que sientas que no te van a comprender. Pero consultar te va a sacar de muchas dudas — y la buena noticia es que el dolor tiene solución, según cuál sea su causa.
Este contenido es educativo y no reemplaza una consulta médica presencial ni un diagnóstico individualizado.
No tienes que vivirlo en silencio
Agenda una consulta confidencial, presencial o por telemedicina, y hablemos de tu caso.
Agendar Consulta